de la Espera II

Ay, ay. Todo fue terapeútico, sí, todo fue terapeutico, ah. Todo pura teoría, pura terapia, terapia pura, poro olvido, puro intento, pura posmodernizaciónaburrida. Sin embargo, todo se va a la cresta misma ahora, misiá Macarena, ahora que me caigo de bruces en el barro, en un barro RoMano y antiguo (aunque quizás no tan antiguo), mientras una noche más de desvelo, una de quizás cuántas más me espera.
Pese a todo, pese a todas las buenas intenciones y los mensajes entrelineas, la razón de la espera (como dirá un buen chileno) se chacreó. Una vez más, la razón de mi espera, como lo es desde que el tiempo es tiempo y el sol viene del Levante, eres tú.

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