Lo último que tengo de tí: Un beso en la frente, un sobre amarillo, y esa entrada llamada Agonía que nunca ví. Por ahora, caminas hacia esa puerta que llamaste Olvido, acompañado (por hoy) de la Resurreción (la escuchaba con Bengston, y se me quedó)... Nunca pudiste creerlo, no?
A veces, yo tampoco. Pero hay cosas que pasan, y pasan. Pasan, como pasamos nosotros por Santiago, por ese Rostro Indiferente, caminando a paso rápido.
A veces, quisiera poder soñarte, una vez más. Cuando lo pienso, al segundo, me doy cuenta de mi craso error. Y quisiera, por ahora, que esta fuera mi última entrada para tí (porque no, no voy a cerrar esta ventana sólo por que no estás)... Cuando eso pasa, me da fiebre de salir a caminar, y tomo mi chaqueta Gris-Negra, me peino con las manos, y mejillas enrojecidas, salgo a recorrer el frío Santiago, con frías agujas de plata incrustándose en mi cabeza.
Quiero que esto sea lo último. Por mí, por tí y por aquellos que vendrán. Quizás, algún día nos veamos en el ágora, y sonriamos un poco, con las memorias agolpandose en nuestras mentes viajeras. O quizás no, y la memoria quede ahí.
Ojalá que sobrevengan las sonrisas.
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