Cuento encontrado en una carpeta amarilla.

Indibujable. Veo tu silueta perderse entre las hojas del abeto, perfecto; Etéreo. Dios, intenté olvidarte, hombre de levita, pero en un inesperado vuelco vuelves a mí, cada vez más difuso, cada vez más lejano...
Imposible, como siempre, en tu pequeño lugar renacentista, sentado en el borde del escenario (donde siempre estuviste), pensando en el viento. Sumido en un mar de niebla, esperando el amanecer.
Perfecto e imposible, uniendo tus lineas mientras yo te observo. Orgulloso y prejuicioso, lejano como un trozo de vidrio, muy adentro en mi mente. Encantador de una manera casi morbosa.
Cálido, como una taza de té bajo la noche, igual de lejos que sus ojos. Insisto en lo lejano, en lo imposible (quizás, com un último intento de sacarte de aquí) Como una rama de ombú, que brotó en medio de mi Laboatorio dando celestes frutos. Quise transplantarte, echarte fuera: Pero la angustia de hoy, irremediablemente terrible me lleva a la resignación. A abrir mis puertas y dejarte entrar (una vez más). A aceptarte una vez más como un fantasma; como una hierofanía determinando el sonido de mis pasos, llevándome del cielo al infierno en un par de segundos. Pequeño demonio divino, egocéntrico y terrible. Aurático, com nada en este momento. Llevándome al éxtasis, infinitamente lejos.....


Es curioso, esto lo encontré hoy, perdido en una carpeta amarilla con dibujos. Y aunque es de este año, no estoy muy consciente de en qué minuto escribí esta payasada. Lo que Sí sé es que después de esto vino la fiebre compulsiva por culpa del té alucinógeno.. y de ahí otro borrón....
Dios, mi momentum ahora es una suma de borrón tras borrón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario