Son como las tres de la mañana y yo, Orchidea, me reporto (todavía) en el frente de batalla; tapada en la historia del Tahuantinsuyu y Jodorowsky. (debí leer hace años a ese tipo).
Y me pregunto si es casualidad que esté acá; si es el destino que hiciera que volviera a escuchar Malice Mizer (un pequeño fueguito musical, lo han despreciado harto, pero yo digo que son buenos, y qué?) o es que yo nunca cambié. Me vuelve esa leve sensaciónde no avance, pero la corrijo y me doy cuenta de que sí he cambiado; no sé bien si para bien, o para mal, pero he cambiado. Ahora por lo menos pude cerrar ciertos capítulos, y abrir otros (aunque ver fotos de príncipes sigue descomponiendome un poco) ahora sé qué es lo que quiero para mí, y qué tanto tengo que esforzarme. Encontré por fin mi centro (creo), y aunque sé que me falta muchísimo por aprender, creo que voy por buen camino. Quizás es minuto para sacar la cámara e ir a fotografiar cosas, pero creo que es un poco tarde (¿lo es?), creo que la mejor salida es ir a dormir un rato, mañana es otro adorable día largo, pero me encanta la presión. Me encanta hacer todo lo que hago (incluso meter bulla en la biblioteca por leseras, incluso hablar leseras contigo, "adorable" Paris), me encanta este minuto, aquí y ahora. Por ahora, estoy en paz, ¿No es eso grandioso? y llena de preguntas (¿te molestará que te mande un mail lleno de preguntas?)
Ya pasóun año desde que mis papás se separaron, y en este año hemos cambiado, hemos crecido como familia, llegó nueva gente y se fue otra; en este año me dí cuenta de quienes son los amigos de verdad. Más que eso (y sepan perdonar mi autoreferecia) me dí cuenta de quién soy yo en realidad, y eso (a ratos) me conforta bastante.
Gracias gente, por pasar; de verdad me alegran el día... o la noche, o madrugada, o Whatever
Namarië!
No hay comentarios:
Publicar un comentario