El frío que congela. El frío de media mañana y media noche.
EL hermoso frío que hace salir volutas de humo de mi tazón de té caliente
El frío que se va, que vuelve y que se va. El frío que no quiero que se vaya.
El Frío que me mantiene despierta.
EL frío del acero de la navaja que roza mi nuca estrellada.
Es el frío, y en contraste el calor, EL calor de ese sol de verano que se ha demorado tanto en llegar
El frío de las teclas y los violines, de las teclas mías que desaparecen a ratos. El frío del cemento cuando camino sin zapatos.
EL frío acompañado del silencio. Que hermandad más cruel.
Que hermandad más redentora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario