Acezante.

Esperamos, ilusos, que las cosas cambiaran. Quisimos cambiar el mundo, sí, escudados en lemas añejos y canciones vencidas. Buscamos en los viejos estandartes la fé que nuestras generaciones nos niegan.
Y nos masacraron.
Nos persiguieron.
Nos juzgaron.
No jugamos a ser víctimas; no. Sabemos que hay errores que son exclusiva responsabilidad nuestra. Que la causa de nuestro estamismo es nuestra propia dejación. Que de tanto ver TV se nos nubló la imaginación, eficaz vehículo de creación y alteración del mundo. Que si no buscamos maneras más efectivas de cambiar es por que sencillamente no sabemos; o por que no queremos.
¡Sin embargo, no es momento de bajar los brazos!
No quiero creer que un día puedan alienarnos a todos, sé que algunos tendremos la utopía y el deseo de cambiar latiendo en nuestras mentes, en nuestros corazones; en nuestras manos. Y tomaremos las riendas del destino de la manera correcta, educando en un sentido de paz, en un sentido de hermandad, cada vuelta más cerca del sol.
Sé, confío en que mi carrera acezante por las calles llenas de humo no es en vano. Sé que pronto tendremos una historia para contar. Sé que tarde o temprano podremos hacer a la gente despertar de su letargo alienado y cambiar las cosasp or sus propias manos.
Sé que algún día contaremos nuestra historia.

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