vacío

Comienzo a despertar, estirada en mi cama, abrzando la almohada y deseando que el sol que entra por la ventana sea mentira, que esto sea una maldita pesadilla de la que voy a despertar, encontrándote como todas las mañanas junto a mi, amor, viendote dormir con tus pestañas largas y el pelo desordenado, deseando poder besar tu boca una vez más, deseando decirte que te amo.... sin embarog me doy vuelta y me caigo de la cama, un libro sobre mi pecho (Mesías, de Anne Rice) y miro a los piés, una rosa blanca, con la punta de los pétalos de color rojo, pétalos blanco-rojos esparcidos por toda la habitación, y sé que esto no es una pesadilla. Pateo mi caja de galletas, los recuerdos se vuelcan por el suelo y comienza a sonar "mira niñita" de los Jaivas, y es ahí donde me quiebro, y no hay un abrazo, no hay un agüita de manzanilla, no estás amor, y un chillido amenaza con ahogarme, pido una esperanza, ya es demasiado malo para ser una pesadilla, si confieso padre, escupíamos sobre una cruz, si, jurábamos en vano, sí padre, renegábamos de cristo pero pare esta tortura! sin embargo sigo estancada aquí, escribiendo, escribiendote amor, aunque no se si leeras esto, si en algún momento contestarás lo que escribo, si las flores de mi pieza volverán a sentir tu olor a canela, si al despertar podré, por fin, volver a abrazarte, poder volver a salir a caminar contigo amor, porque ni las torturas de los templarios son tan crueles como esto....
Salgo a caminar, deseando silencio, paso por las florerías con los ojos cerrados, tomando un tranvía a Valpo, a ver si entre las olas que acunaron nuestro sueño logro encontrarte.

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