magenta 1

podemos sonreir, buscar, esperar... destruir. reír de puro gozo al ver como los fragmentos estallan, y luego llorar, bipolares como somos.
salió a caminar, mirando arbol por arbol hoja por hoja, memorizando ese camino que cada vez se hacía más difuso, sentándose en la banca de madera que tenía escrito su nombre (Orchidea), orchdea, orchidea, orchidea, mientras los celestes petalos de las flores ondulaban sobre su chasquilla, el viento como compañia, un gorrión sonando como guitarra. ella se levanta, corre, corre tropezando entre los adoquines que ascienden ligeramente. cae y se rompe las calcetas (que ironía que justo hoy las usase), su sombrilla rueda por el suelo, y lágrimas adornan su mejilla. se para, orgullosa, mirando alrededor para saber que nadie la vió, levanta el menton y sigue caminando, erguida y orgullosa. no puede pedirte olvido amor, y eso es lo que duele. lágrimas se deslizan nuevamente por su chaleco beige, un beso las deshace y el cielo vuelve a verse, nos perdemos en este remolino de témperas mezcladas, un poco melancólicas y difusas...

un beso las deshace, y siento el roce del pasto en mis piernas, y tu mano tibia en mi mano (como siempre), y temo hablar para no decir alguna estupidez. despierto, siento el zumbido de la clase en derredor, con el sueño aún entre jirones perdiendose, aferrandome a tu nombre como sonámbula, viendo las caras familiares sin reconocerlas, mi mente vuelve a esa calle que tiene nombre de santo en la interseccion con esa que empieza como tu segundo apellido, sonriendo al pensar que establecí relaciones imbéciles, como nuestras frases inconexas en mi sueño, en mi camino difuso, y salgo de la sala (camino a enfermería), a sentarme donde mismo, a sentir la tibieza dispareja del sol que se asoma entre las ramas del ombú, y prometo no llorar, pero la confusión me la gana un poco, y miro para arriba, esperando oirte, amor, a tí más que al tic tac del reloj abrazando mis piernas y suplicandome que acelere el tiempo, sientiendo algo tibio en mi boca, sonriendo un poco torcido a ver si lo notas, pero es solo el sol, amor, que por más que alumbre no logra similar siquiera el sabor a melón que te da risa, y siento el timbre lejano, y sé que es tiempo de levantarme y volver, pero no puedo y es aquí donde escribo, escuchando el sonido del pajaro-guitarra-risa-llanto, mientras miro hacia abajo y veo como mis pies se encogen, y es ahí donde me baja la catársis, y vuelvo a llorar, (dios, que manera de llorar), como para adentro, y no sé que decirte, y sonrío para evitar caerme, disimulando mal que estoy con la cabeza en ese edificio que tu amas, en quizás que sala del patio del nombre gracioso (no puedo recordarlo), pero no, sigo aquí en el liceo, contando los minutos que le quedan a esta reunión estúpida que siento como un zumbido, y te veo amor, y veo tu cara de desaprobación, y tu mano fría, y tu silencio frio, y ya no estás amor, ya no estás y el orgullo vuelve a ganrme, levanto el menton, deseando escucharte, sueño verte, pero no es un sueño y sigues frío.... cuando podremos entender amor? orgullo y prejuicio, igual que en esa película mala, y no eres mr darcy.... que puedo pedirte amor, sin ser cruel o vanidosa? flores en lanoche de brujas amor, en el día de los muertos, flores para alguien vivo, que sonríe, busca, espera..... y espera, porque lo menos que quiere es destruir, sólo sonrisas hoy amor, olvidemos que es primero de noviembre, rosas blancas para las orquídeas, puedo pedirte eso siquiera? espero en vano, no entiendo por qué sigo afanandome en ver como las rosas se deshojan, y siendo que odio las rosas, pero las amo, como a todo. rosas blancas el primero de noviembre? sigue soñando, orchidea, a ver si un día te despiertas en la sala.

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