Vuelta del colegio a la casa. Camino con un poco de prisa, que tengo que comprar pan, tomar once y volver a salir, a ese lugar que --espero-- me ayude a formar mi futuro, ese futuro que sueño, y que camino para formar contigo...
bueno, asunto simple, camino (camino sin tí ♫), pensando en esa cancion de inti illimani cuando escucho un grito. O bueno, más que un grito, un alarido que viene, va, va... y se fue. Una imagen fugaz de una bufanda a rayas (sigo sin entender), y caigo en la cuenta. Demasiado tarde, el big bang vino y se fue, dejándome a medio armar, atinando solamente a cantar Angelica de Moi Dix Mois, a medio pensar, sigo caminando por inercia.
Como sea, el timbre me hace salir de nuevo (es el Milo, que no se por qué rayos, pasa más tiempo en mi casa que en la suya), risas y conversaciones de nada me hacen salir de la quebradumbre ésta.... y de nuevo; terremoto, los alaridos de nuevo, una sombra azulada que se desvanece, y mi conciencia que estalla, escucho los gritos furiosos de mi pez pidiendo los calmantes (Dios, donde escondí ese frasco!!), tanto tiempo sin esta sensación de porquería, empezaba a acostumbrarme a vivir sin esa sombra, que gracias a dios no agarró un frasco de pintura negra para auto-dibujarse en mi pieza, más que mal, el plumón se borra, y creía (creía) que ya olvidaba como se tarareaba tu canción, ahora Gepe me distrae, mi cerebro se desconecta, y el sopor viene lentamente, traido por tus brazos....